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jueves, 11 de abril de 2013

EL RIESGO. VINO FILOSÓFICO Nº5


      VINO FILOSÓFICO Nº 5
     Tras tomar asiento e intercambiar algunas palabras los miembros del Vino Filosófico, pues algunos ya empiezan a conocerse, dimos comienzo al quinto vino Filosófico, sobre el riesgo. Éste puede definirse desde diferentes campos, como la antropología (categoría que modera los efectos negativos de la incertidumbre sobre el organismo y sobre su psicología), la publicidad (mecanismo que involucra el consumo masivo y la propagando como formas de alienación del individuo), el deporte (forma inmediata de experiencia que produce placer), o incluso la moral, la economía o la diversión. Para abrir una primera puerta a la tertulia, se expuso la definición de la RAE. “Riesgo: contingencia o posibilidad de un daño”. Analizando esta definición, Ángel comenzó diciendo que el riesgo no es sino la vida misma, pues nada está controlado. Y David apuntó que quitaría la palabra “daño” de la definición, ya que el riesgo implica, más bien, confianza y decisión. Jotas, de acuerdo con David, lo define como el encuentro con algo no esperado. Ángel 2, sin embargo, abre más posibilidades a la definición de riesgo; para él es una interpretación, una meta, un obstáculo. Oonee Koh, además, hace referencia a la relatividad del riesgo, ya que el riesgo que alguien relaciona, por ejemplo, con una catástrofe, puede que no tenga ningún tipo de catastrofismo para otra persona, que toma el riesgo como algo completamente diferente. Y Montse matiza, dentro de este relatividad, la decisión de amar o no amar el riesgo, remarcando que la previsión se encuentra en la omisión del acto de amor hacia el riesgo.



     Una vez tratada la definición de la RAE, nos adentramos en el mundo del riesgo visto desde diferentes perspectivas. Sebastián Álvaro narra, en uno de sus artículos escritos en el periódico AS (“Con tres heridas yo: la de la vida, las de la muerte, la del amor”) lo siguiente: “se nos olvida que no han sido los cobardes los que nos han permitido llegar a ser lo que somos. De ser cobardes no habríamos mirado con curiosidad las estrellas, ni habríamos navegado por el proceloso océano, poblado de miedos y leyendas. Arriesgar tiene que ver con un impulso vital”. ¿Es el riesgo un impulso vital? Para Ángel, es más una cuestión de necesidad, ya que siempre hay que tomar una decisión. Silvia está de acuerdo con que el riesgo está en la vida, pero va más allá y nos pregunta por qué valoramos el riesgo siempre como positivo o negativo, ya que para ella se reduce al movimiento, ni bueno ni malo, es el constante sucederse de las cosas. Algunos han afirmado en este Vino Filosófico que el riesgo supone un peligro o supera un miedo (para Javier, el reisgo de hablar sin miedo es la actividad más estimulante del ser humano; para Ángel, el riesgo implica un peligro: el descontrol...); sin embargo, para Róber el riesgo no supone ni algo peligroso ni tampoco se relaciona con el miedo, ya que es imposible tener cualquier relación si arriesgar, y el encuentro con el otro, que viene de un arriesgarse primero, no supone algo peligroso.
  

     ¿De qué manera asumimos el riesgo? ¿Se puede vivir sin arriesgar? Iñaki Ochoa (dejó los estudios de filosofía para dedicarse plenamente al mundo de la montaña, donde falleció) decía: “Yo asumo el riesgo de una manera muy sencilla. Sé que la vida la voy a perder igualmente, un día u otro, así que no me compensa cambiar de dirección supuestamente para ganar más días”. Para José Antonio Marina, sin embargo, el riesgo, más que asumirse, nos acompaña desde que nacemos. En Anatomía del miedo afirmaba que “hay personas que nacen con predisposición al miedo”. Para Ángel, todo el mundo, indudablemente, arriesga. Iván, no obstante, cree conveniente establecer una previa distinción entre el riesgo consciente y el inconsciente, a que hay personas que intentan evitar todo riesgo, y ése es el germen para interactuar o no. Hay a quien le cuesta más afrontar más los riesgos. Ángel 2, además, hace referencia a la coarción de libertad a la hora de decidir, ya que much@s no tienen esa capacidad, aunque parezca que la tienen. Sagrario retoma algunas de las intervenciones anteriores mostrándose de acuerdo en que el hecho de la vida misma ya es rompedor y peligroso, pero el ser humano asume el riesgo como consciente desde el momento en que evoluciona, aunque no desde la evolución como complemento, sino como sujeto en sí. Y lo mismo ocurre con el riesgo en sí. Ya que mientras que el riesgo de la bolsa está pensado y controlado, y por elllo el intento de represión queda oculto tras la careta del riesgo; el deporte representa el riesgo totalmente intencionado, ése es el riesgo en sí, el riesgo que se ha convertido en tal y el sujeto que ha evolucionado lo asume. Ha salido de sí. Seguidamente, Róber reafirma en que este salir de sí implica la relación con el otro, ya que si no hay relación, hay encerramiento; siendo por tanto, el riesgo, nulo. Aunque Isaac apunta que esta evolución de la que se ha hablado necesita también un margen de actuación. Si no hay margen, no actuamos; por tanto, ha de existir cierta libertad. Aunque esta libertad se hace borrosa cuando vemos que hay quien, aún arriesgando, nunca pierde, implicando un daño a terceras personas. Y es aquí donde Kiwi, recién llegado, interviene diciendo que el riesgo debería limitarse si afecta a una tercera persona. Silvia está de acuerdo, y hace referencia a los falsos riesgos de asume la banca. Pero Ángel discrepa esta opinión afirmando que sí se asume un riesgo real, ya que si quiebra el sistema económico quiebra todo. Much@s se oponen a esto, ya que si por algo se caracteriza el riesgo, es por la contingencia, y no se puede prever ni valorar como posible lo que puede venir después.
     Y con esta contingencia del riesgo cerramos el Vino Filosófico a modo de resumen y por cortesía de Ángel 2 que se “arriesgó”, valga la redundancia, a crear una nueva definición de la palabra “riesgo” como percepción asumible que puede ser objeto de manipulación.
      Nos vemos el próximo lunes 15 de abril con el tema ESTADO O NACIÓN.
                                                  Muchas gracias por acompañarnos.