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sábado, 3 de mayo de 2014

CAFÉ FILOSÓFICO Nº 5 EN EL RASTREL
VIOLENCIA: ¿JUSTIFICADA? ¿COMPROMETIDA? ¿CONDENADA?

“Dicen que en regiones muy felices de la Tierra, donde la naturaleza ofrece pródigamente cuanto el hombre necesita para su subsistencia, existen pueblos cuya vida transcurre pacíficamente, entre los cuales se desconoce la fuerza y la agresión. Apenas puedo creerlo, y me gustaría averiguar algo más sobre esos seres dichosos (…) no se trata de eliminar del todo las tendencias agresivas, humanas, se puede intentar desviarlas, al punto que no necesiten buscar su expresión en la guerra. Pero con toda probabilidad esto es una esperanza utópica.” (Freud). ¿Es utópico, como pensaba Freud, el estado pacífico? Para Luis sí es utópica la no-violencia, y puso como ejemplo muchas tribus pacíficas que, aún así, cazan, por que siempre existe un pequeño resquicio de violencia. Para Ángel la paz es utópica si es de bienestar de lo que se habla.

Si remitimos a la novela El señor de las moscas, de William Golding, vemos cómo el deseo de dominación suprime las normas éticas y morales que los niños habían acordado lejos de parecerse a un mundo de adultos. ¿Es innato al hombre el deseo de dominación? Luis ve esto como una exageración, y nos cuenta cómo muchos escritores anglosajones recurren a estos tópicos de deseo de dominación unido a su cultura. Y para ilustrarnos utiliza el último capítulo de La Naranja Mecánica, omitido en la película de Kubrick.



Y si pretendiéramos destruir la violencia ejercida, ¿podría llevarse a cabo esta destrucción sin ejercer también violencia? Peter Gelderloos narra en Cómo la no violencia protege al Estado lo siguiente: “En el mundo actual, los gobiernos y las empresas sostienen un monopolio casi total del poder, cuyo aspecto más importante es el uso de la violencia (…) la élite no puede ser persuadida a través de llamadas a su conciencia. Los pocos individuos en el poder que cambien de opinión serán despedidos, sustituidos, desaparecidos o asesinados”. Róber nos pone como ejemplo el caso de Gandhi. Pero esto genera mucha polémica, ya que pareció estar involucrado también en ciertos actos violentos. Ángel 1 afirma que la historia la escriben los vencedores, y así ocurrió también en este caso. Rubén opta por definir primero qué es la violencia, para él un modo de calificar la acción desde el punto de vista moral. Luis, en cambio, cree que se puede definir la violencia más allá de la moral, es el intento por parte de alguien de intentar que una persona haga algo fuera de su propia voluntad. Para Maruxa, violencia es intentar pasar por encima, o en el caso del gobierno, intentar convencer. Rubén puntualiza que la violencia no es justa en sí, y que también puede ser un tipo de violencia informativa, la crítica de una conducta. Para Ángel 2, la volencia está en casi todos los actos del ser humano, ya que se da siempre que se fuerza a algún individuo a hacer algo que no haría. Luis insiste en que la mayor violencia que respiramos está en los medios de comunicación, es difícil luchar contra la publicidad (recomienda la lectura de Antonio Escohotado) porque tienes que luchar contra tu propio subconsciente. Se puede entender por tanto la violencia de varias maneras. Y Maruxa afirma incluso que estamos viviendo dentro de una dictadura, ya que aunque no veamos muertos en las aceras, sí vivimos atados. Rubén utiliza este ejemplo para explicarnos que cada persona tiene una visión diferente de la violencia porque cada persona parte de un modelo de sociedad. Mariana, por el contrario, no está de acuerdo con Maruxa. Ella ve el silencio como una de las más fuertes violencias, y cree que nos hemos liberado de ese silencio porque en la dictadura que dice Maruxa que estamos viviendo no es necesario esconderse para leer un libro, o pedirlo a París para que lo traigan. Para Ramiro el problema mayor es el de la impersonalidad de la violencia, no que se genere ni se cree, sino la sustitución de las almas por meras estadísticas.


Pero pensemos, ¿puede protestar de manera no-violenta quien no tiene medios para ello? Tras comentar varios ejemplos (revoluciones Latinoamericanas, caso de las Sufragettes...) se llegó a la conclusión de que sólo quien tiene medios y algo que perder evita la violencia. Pero quien ya lo tiene todo perdido, encuentra una justificación en la violencia, al igual que much@s otr@s...