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domingo, 8 de febrero de 2015

CAFÉ FILOSÓFICO Nº 27

IDENTIDAD ACADÉMICA

Pese a no existir una idea generalizada con respecto a la orientación que tomaría el Café, ya que la identidad académica es un campo amplísimo, pronto se creó una interesantísima tertulia reflexiva. Comenzamos comentando un texto de La universidad a través de sus alumnos. ¿Se corresponde la identidad académica con el talante personal de cada uno? ¿O es lo que estudiamos lo que modifica nuestro talante? Según Álvaro, ocurren las dos cosas, ya que dependiendo de la identidad de la persona, así elige sus estudios, pero los estudios también van modificando poco a poco esa identidad. Para Isabel, sin embargo, es algo más contextual, ya que no cree que alguien sea capaz de definir su identidad académica a los dieciséis años. Y por eso precisamente considera Antonio la escuela como un lugar importante en cuanto a la formación de la identidad. La escuela debería sacar lo bueno de nosotros si no tenemos claro lo que queremos ser. Es la que configura los gustos. Y en este sentido, ¿el centro dota a la gente de identidad? Para Álvaro el molde no depende del centro, sino de la persona. Antonio discrepa. Considera que hay centros, tanto pùblicos como concertados, que sí tienen un ideario.Isabel 1 añade que, en los centros concertados, ese ideario es la religión. Antonio pone un ejemplo autobiográfco y nos cuenta que estudió en Maristas y se considera una excepción con respecto a la mayoría de los estudiantes de este lugar. Él explica que sí existe cierta identidad, ya que aún en estos días le dicen: “¡Ah! Tú has estudiando en Maristas, eres de los nuestros...” cosa que él niega. Isabel 1 comenta también su experiencia: “A mí, que estudié en un colegio religioso, intentaron, como hicieron con todas, convertirme en una señorita. El colegio era femenino. Cuando llegué a la Universidad Pública se me abrió un mundo. Tiempo después tuve que cursar unos estudios en la Universidad Pontificia y fue como una regresión. La manera de dar la clase era diferente.”
¿Y qué aspectos son los que más influyen sobre la identidad académica? Para Fernando, claramente la familia. Isabel 2 nos cuenta que su abuelo es del OPUS, y que ella nunca se ha dejado influenciar por él, aunque reconoce hber tenido el apoyo de sus padres. No sabe si hubiera reaccionado igual en el caso de que sus padres hubieran tenido las mismas ideas que su abuelo. Parece que las influencias familiares, por un lado merman la identidad propia, pero por otro también pueden llegar a reafirmarla si las ideas son opuestas. Antonio toca también un punto interesante: el talante de l@s hij@s. Algun@s parecen más proclives a la disciplina que otr@s, sin ningún motivo aparente. Aunque también reconoce que los padres influyen mucho. “Mi madre era maestra y teníamos hábito escolar. Leíamos, hacíamos cuentas en casa, etc.” Isabel1 cree que el profesor o la profesora es una figura que también influye muchísimo. Fernando está de acuerdo. “Los profesores te hacen reflexionar. Hay que ir más allá de lo que nos hacen pensar.”
No obstante, parece que las formas en la identidad académica han cambiado. Antes, nos comenta Antonio, te evaluaban cuando te sabías los contenidos; y si preferías esperar más tiempo, tampoco había problema. Fernando reafirma lo dicho. Ya no tenemos el concepto de lo que es conocer, hacemos las cosas para que nos evalúen, y eso ha cambiado la identidad académica. Paulo Freire hablaba de los educadores que llenan los depósitos de sus alumnos, los cuales son evaluados como buenos alumnos siempre que dejen llenar esos depósitos. ¿Es mejor ser dócil o rebelde? Álvaro matiza que hay dos tipos de rebeldía: la reaccionaria y la crítica. Isabel 2 opina que si eres dócil, la identidad no es clara. Antonio opina que hablar de rebeldía está bien, pero que la docilidad también tiene su punto de interés. En la vida de la gente dócil se produce cierto equilibrio, pero no confundamos la docilidad con la sumisión.

¿Y podría quizás anularse la identidad de un niño? Hablamos para ello del conductismo de Watson. Álvaro no cree que se pueda anular una identidad manipulando la conducta, porque también existen los procesos de pensamiento. Antonio cree que lo que nos desagrada en general de Watson en su prepotencia, pero en el fondo sabemos que tiene razón, ya que todo lo que nos gusta o desagrada tiene que ver con un ejercicio constante de refuerzos. Ortega diría más bien “Somos lo que hacemos y lo que nos pasa”.