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jueves, 5 de marzo de 2015

CAFÉ FILOSÓFICO Nº 28

PODEMOS Y EL ESTADO DE LA DEMOCRACIA EN ESPAÑA



Multitudinaria asistencia al nuevo Café Filosófico, os doy las gracias desde este blog por asistir. Para comenzar, rompimos el hielo hablando de la separación (o quizás deberíamos decir unión) del sistema político y el sistema económico. El primero se compone, según Noam Chomsky, “por representantes elegidos por la gente, que establecen una política pública; el segundo, en principio, es un sistema de poder privado, un sistema de imperios privados que se hayan libres del control público, a excepción de aspectos muy remotos e indirectos en los cuales incluso la nobleza feudal o una dictadura totalitaria deben responder a la voluntad pública.” Para Manuel, haría falta mencionar otro poder como mecanismo de control: la Iglesia. Gabri opina que habría que hablar más bien de la separación entre el poder material y el poder espiritual, y la Iglesia entraría en ese segundo plano correspondiente al mundo de las ideas. Álvaro pregunta dónde entraría, en esta separación la democracia. Para Pilar, depende del país del que hablemos. Marian vuelve a la cita de Chomsky y manifiesta que no está de acuerdo con su separación de poderes, ya que ella opina que sólo hay un poder. Anaís ejemplifica la opinión de Pilar al hablar de las empresas privadas, las empresas públicas y la política (que debería ser pública). Nos cuenta que lo normal es que una empresa pública no tuviera que dar tantas explicaciones como le son requeridas ahora, así como la empresa privada no debería intervenir en la política y viceversa. Gabri saca a la palestra los bancos como empresas privadas, ya que no son cualquier empresa privada. Desde el S.XVII, nos cuenta, la idea que domina es el mercado. Para Pilar también domina el mercado, pero añade que la estructura ideológica viene condicionada por la economía. La economía condiciona y domina. En palabras de Antonio, y siguiendo en esta tesitura... “En general, no sabría decir si el mercado y las empresas son instrumentos de dominación. Pero lo creamos o no, nos lo hacen ver. No nos dejan ejercer la libertad.”
Tras unas palabras sobre la propiedad privada, tan en boga actualmente, Bruno no cree que la propiedad privada o el dinero sea lo que maneje nuestras vidas. Para él, el problema es que el Estado ha hecho que creamos que es el poder político el que sigue dominando. Ángel añade que el mercado y la democracia son herramientas que hemos creado nosotros, pero hemos desvirtuado su uso. Gabri nos recuerda a Kant cuando hablaba del uso de la razón pública. Y nos dice: “tú puedes hablar pero te atienes a las leyes. El Estado ya no existe como tal: existen instituciones por encima y comunidades autónomas por debajo. Los intrumentos públicos de gestión se ha extinguido”. Parece que hubiera que reparar esta situación y volver a los orígenes de la democracia, y ahí es donde entra en juego, nos dice Juan, el 15M, Podemos... para liberarnos de estas creencias y, con la creatividad, llegar a hacer cosas buenas.
Preguntó hace unos días Íñigo Errejón: “¿Por qué cambiaron las gafas con las que veíamos la realidad de lo que nos afectaba?” Para Manuel es la crisis la que nos ha cambiado. Juan nos cuenta que siempre ha habido gente crítica y que iniciativas como Podemos han captado la atención de lagente, pero esto no significa que haya cambiado su modo de ver las cosas. Para Anaís, se necesita una ruptura de lo tradicional, una ruptura del bipartidismo. Para Mariana, el cambio es consustancial a los humanos; si uno se encuentra mal, abre las ventanas para cambiar de aire. Para Gabri, el modelo está agotado, muchos votan a Podemos para echar a los que hay. Y como dice Gabri, no somos ni de izquierdas ni de derechas, estamos por un consenso de mínimos (que se dijo años atrás). Por eso Podemos, al igual que hicieron en su día el 15M, la PAH, Stop Desahucios... se ha organizado en asambleas, sólo que en su lenguaje se llaman círculos, y han dado voz a los ciudadanos. ¿Luchan por la igualdad? Sí. Pero la democracia también requiere pluralismo. Parece ser éste el miedo principal de much@s...

Pero si en algo estamos de acuerdo es que hasta en las comunidades de vecinos se han colado los partidos políticos. Y ése es el problema de la democracia española, que los partidos políticos se han hecho con el Estado y con la sociedad civil. ¿Preferimos entonces un partido o un movimiento social?

1 comentario:

  1. Prefiero el movimiento social, es más participativo, pero ¿Por qué los movimientos sociales suelen desembocar en partidos políticos? Recuerdo escuchar a mucha gente, hablando del 15-M ¿A quién representan? refiriéndose a qué formación política. Yo, no lo considero necesario pero, quizá, estemos muy acostumbrados a las etiquetas. Si algo no sirve, se cambia... Sin miedo.

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