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martes, 24 de marzo de 2015

CAFÉ FILOSÓFICO Nº 29

NATURALEZA Y CULTURA

Tras debatir unos minutos sobre el evolucionismo (diversificación, ortogénesis, irreversibilidad, etc.), Álvaro planteó una interesante pregunta: ¿hasta qué punto es independiente la evolución mental de la sinapsis del cerebro? Y Alejandro presentó una reflexión sobre la evolución a nivel moral de por qué hoy en día nos enfrentamos a los mismos problemas de siempre como, por ejemplo, las guerras.



En los seres humanos se puede hablar tanto de hominización (bipedismo, dedo pulgar oponible, hiperdesarrollo del cerebro, desarrollo de dispositivos anatómicos y fisiológicos para la fonación, infancia prolongada) como de humanización (desarrollo cultural). Pero, ¿qué fue antes? – preguntamos. Teodoro afirma que fue antes la humanización, ya que forma parte de la evolución del hombre, viene de manera conjunta. Álvaro discrepa, para él fue primero la hominización, ya que es el proceso que lleva al cambio. A su vez, Alejandro discrepa con Álvaro, para él tuvo que darse un proceso anterior que rompe con los cánones clásicos de los animales. Pensemos por un momento en la relación entre la cerebración mayor (perteneciente al proceso de hominización) y la fabricación de mejores instrumentos en el hombre primitivo (perteneciente al proceso de humanización). La hominización, en este caso, favorece la humanización; pero la humanización actúa a su vez sobre la evolución favoreciendo la selección natural (hominización). Sagrario nos trae un apunte interesante a este respecto, y es el hecho del lenguaje, se dice lo que se ejecuta. Decir es hacer. Y hay dos modos de transmisión: los genes y el cerebro. Teodoro aprovecha para hablar de la humanización como algo que no va antes ni después, sino que es inherente al hombre, ser consesuente con la evolución. Hubo un momento en que el animal emepzó a pensar, y eso ya va contra la naturaleza del propio animal.
Pero ¿cómo ha evolucionado más el hombre: natural o culturalmente? Para Álvaro es un cómputo, ya que el hombre hace cultura adapatando la naturaleza a sí mismo. Alejandro, en cambio, nos ilustra con el ejemplo de suponer que haya un apagón de luz en la ciudad, lo cual afectaría a la estabilidad y las relaciones sociales. Los seres humanos, dice, se relacionan en un espacio en el que prescindimos de lo natural. Sagrario habla de la biofilia de Wilson, en la que se plantea una ideología sobre el mejor modo de vivir aprovechando los recursos naturales.


Pero vayamos un poco más allá. ¿Qué es la cultura? Tras familiarizarnos con algunas definiciones de Tylor, Malinowski, Marvin Harris o Jesús Mosterín, Alejandro y Álvaro debaten sobre la diferencia entre “cultura” y “productos de la cultura”. Sagrario interviene diciendo que el hombre, desde el mismo momento en que pone la uña en la arena, ya está haciendo cultura. Y añade que algunos autores contemplan la cultura como entorno, que parece algo etéreo pero no lo es. Para Alejandro, podemos entender la cultura como plataforma sobre la que trabajamos. Las tecnologías van evolucionando porque cambian rápidamente, sin embargo parece que la cultura pesa más.
Pero, ¿nos resta felicidad la cultura como decía Freud en su Malestar de la cultura? Para Sagrario, claramente sí, y claramente no; dice que la cultura nos hace felices e infelices y critica el romanticismo de Freud, que muchas veces parece contradecirse.
¿Y podría predecirse el comportamiento de una cultura si se conocen sus normas? Porque según Marvin Harris en Antropología de la cultura “Las culturas tienen normas no solamente para regular el comportamiento sino para romper las normas de comportamiento”. Álvaro opina que el comportamiento natural surge en espacios donde no hay normas.

¿Y cómo saber dónde poner límites éticos a la cultura? Para Teodoro el comportamiento, en relación con la ética, es algo universal, todos los humanos saben cómo comportarse independientemente de su cultura y de si lo cumplen o no. Para Alejandro, de toda cultura emerge una visión de mundo y no todas las culturas proponen los mismos sistemas éticos, aunque debería ser obligatorio el hecho de dar razones de por qué se hace algo o no. Y a propósito de las razones, dice Álvaro, las culturas que no tienen razón lógica, ¿cómo van a obedecer a la lógica a la hora de razonar?

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